José Froilán González, el primer ganador de Ferrari en Fórmula 1

 Nacido el 5 de octubre de 1922 en Arrecifes, “El Toro de Las Pampas” forjó su carácter en el recio ambiente campestre argentino.  Su paso por el deporte motor dejó huella imborrable.

Sus padres lo enviaron a estudiar a colegios católicos, en donde le encantaba ocuparse del transporte de los curas, haciendo de chofer de sus maestros.  A los 24 años corrió su primer carro de carreras, un Chevrolet 4 de 1927.

José Froilán González, el primer ganador de Ferrari en Fórmula 1


Durante cinco años corrió en distintas pistas y competencias de carreras en varios poblados argentinos.  El 21 de mayo de 1950 lo hizo en Monte Carlo a bordo de un Maserati 4CLt/48, siendo su primera participación oficial en una competencia de la máxima categoría.

Sus logros al volante de carros Ferrari 166 le abren las puertas para que Enzo Ferrari lo integre a la Scuderia.  El 14 de julio de 1951, conduciendo un Ferrari 375F1 se alzó con la victoria en el Gran Premio Británico, siendo el primer triunfo de un carro de la casa de Maranello en el Campeonato Mundial de Fórmula Uno avalado por la FIA (Federación Internacional del Automóvil).

En la edición duodécima de las 24 horas de Le Mans, compartiendo auto con el francés Maurice Trintingnant, se alzó con la victoria al volante de un Ferrari 375 Plus, la segunda de esta marca en la maratónica competencia.

Dentro de su palmarés se cuenta el Campeonato Argentino de Mecánica Nacional Fuerza Libre y el Tercer lugar del Campeonato Mundial de Fórmula 1 en 1951.  Fue subcampeón Mundial de Fórmula 1 en 1954 y continuó activo hasta el 15 de mayo de 1960.

El caballero 

Don Froilán era llamado cariñosamente “El Cabezón González”, porque era robusto y su testa era dominante.  Su imponente figura contrastaba con su humildad y accesibilidad total.

El caballero


Su oficina de Uruguay 147 de Buenos Aires, siempre estuvo abierta para platicar sobre los momentos más importantes de la historia del automovilismo deportivo mundial, las anécdotas de los grandes como Fangio, Moss y otros pioneros de mediados del siglo pasado.

Al preguntarle sobre su negocio como representante de Alfa Romeo, no tenía empacho en contar que Enzo Ferrari no tenía dinero para pagarle, así que le dio un carro para que lo llevara a Argentina.  Al venderlo compró casa e inició su propio negocio, algo que él recordaba con cariño, gratitud y respeto.

Además, le encantaba compartir un café o un mate en su restaurante-galería Maranello, conversar sobre la Fórmula 1 actual y oírlo decir: “Hamilton no comete errores…” o “a Michael (Schumacher) le aplaudo que se retire a gozar la vida…”.


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