El 29 de julio de 2013, simultáneamente se realizaron tres actos de lanzamiento: en Nueva York, Londres y Beijing. La idea fue hacer una presentación, cubriendo los tres continentes con mayor presencia de vehículos en el planeta.
Diseño y movimiento: la forma es producto de la función frecuentemente, los autos verdes parecen objetos de laboratorio, producto de las mentes altamente racionales de los científicos y, por lo tanto, ajenos a las apreciaciones estéticas de los diseñadores. Este no es el caso del BMW i3.
El primero de la familia i de BMW tiene tres grandes elementos:
Diseño:
Teniendo la sostenibilidad como principio, la aerodinámica como objetivo y la estética como base mercadológica, el BMW i3 es atractivo.
Parco, utilitario y realizado con materiales reciclables, este auto establece un nuevo nivel de minimalismo atractivo, por medio del cual se ha renunciado a lo fatuo, por su innecesaria carga física e inutilidad para el conductor consciente del mundo actual.
Su habitáculo es una jaula de plásticos reforzados con fibra de carbono (PRFC), capaz de proveer estabilidad, resistencia a la torsión, estabilidad, bajo peso y seguridad, sin renunciar al confort y la amplitud.
La distribución de pesos entre ejes es del 50 por ciento para cada uno, aplicando la energía motriz a los neumáticos delanteros.
Fuente de energía
El motor eléctrico consume energía proveniente de celdas acumuladoras de ión-litio, colocadas en la parte baja del auto; este arreglo provee un bajo centro de gravedad y, con ello, gran estabilidad.
Su autonomía se encuentra en el rango de los 130 a los 160 kilómetros por carga, pudiendo lograrse esta última de una toma de corriente doméstica, de una estación BMW i Wallbox o bien de una fuente de recarga pública.
cManejar el BMW i3 es sumamente agradable porque tiene una suspensión precisa, rígida y viva, como todo BMW, a la vez que existe una pequeña generación de ruido con lo cual se evita el peligroso silencio absoluto, propio de los carros eléctricos.
Motor y transmisión
Un motor eléctrico de 125 kW, equivalentes a 170 caballos de fuerza y 250 Newton-metro de torque, alimenta una caja de transmisión de variación continua, es decir, no tiene cambios sino un sistema de incremento y decremento de infinitas relaciones.
Tener la disponibilidad inmediata de todo el torque, es decir, sin entrar a un proceso de aceleración del motor, provoca una aceleración tal que en 7.2 segundos se llega a los 100 kilómetros por hora, a partir de estar estático. Esto se evidencia, cuando en una pequeña cuadra el auto reacciona a este pedal con alta celeridad. Su velocidad tope es de 150 km / hora.



